"El viaje de De Mistura no tiene relación con los viajes realizados por sus antecesores, ya que el contexto es totalmente diferente”(ENTREVISTA)

Enero 21, 2022 Coincidiendo con la vista del Enviado del Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, a España en el marco de su primera vista a la región para impulsar el proceso de la ONU en el territorio del Sahara Occidentales, el delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, ha dialogado con el periódico vasco Berria sobre la clara postura saharaui en el proceso de la ONU y el nuevo contexto que se vive en la región.  

BERRIA ha hablado con el delegado del Frente Polisario Abdulah Arabi sobre el primer viaje al Magreb del enviado especial de la ONU Staffan de Mistura, sobre el papel que juega la comunidad internacional en el conflicto del Sahara Occidental y la posición de España. El miembro del Frente Polisario ha dejado claro que la única manera de terminar con el conflicto es presionar a Marruecos.

¿Qué opinas sobre el viaje al Magreb del enviado especial de la ONU?

Ha sido el primer paso para conocer la región. Su trabajo consiste en conseguir un acercamiento entre Marruecos y el Frente Polisario, teniendo también en cuenta la posición del resto de países vecinos implicados en el conflicto. La orden viene del Consejo de Seguridad de la ONU, pero el viaje de De Mistura no tiene relación con los viajes realizados por sus antecesores, ya que el contexto es totalmente diferente. Hace más de un año que el ejército saharaui y las fuerzas de ocupación marroquíes están en guerra, y eso ha agravado la crisis entre los dos principales estados de la región.

¿Cuál es el mensaje que quiere hacer llegar el Frente Polisario al enviado especial de la ONU?

Que nosotros continuamos reivindicando la independencia y luchando por ella. Marruecos lleva 56 años ocupando nuestro territorio y pretende otorgar un statu quo a la ocupación, explotando los recursos del Sahara Occidental. Para conseguirlo, no duda en chantajear a los estados que pueden intervenir en el conflicto. Es por ello que creemos que tanto la comunidad internacional como la Unión Europea y, sobre todo, España se encuentran en una situación muy compleja, ya que no pueden  permitir que Marruecos elimine la causa de descolonización de la agenda de la ONU reivindicando su soberanía sobre un territorio ocupado. Eso sentaría un precedente muy peligroso.

Por todo lo anterior, hemos comunicado al enviado especial que estamos totalmente dispuestos a colaborar, y que, si lo que quiere es iniciar conversaciones directas con Marruecos, nosotros estaremos allí. Sin olvidar, por supuesto, que acudiremos en nombre del pueblo saharaui y que iremos a defender su derecho a la independencia.

En ese sentido, Marruecos también ha dejado bien clara su postura: lo máximo que está dispuesto a reconocer al Sahara Occidental es una autonomía.

Eso era de esperar, ya que Marruecos es la fuerza ocupante, y por lo tanto, ofrece esa posibilidad como solución; nosotros, sin embargo, defendemos la independencia. Pero ya hay un plan en vigor: el plan de paz OUA-ONU, aunque está en suspenso desde 2020. En esa hoja de ruta se recoge que es el pueblo saharaui quien tiene que decidir entre las propuestas de Marruecos y las nuestras. Ese es el derecho de autodeterminación que reclamamos. Otra cuestión es que Marruecos tiene miedo a perder, y que no quiere realizar el referéndum. Ahí es donde le corresponde intervenir a la ONU, cumplir con su labor de mediadora. Mientras la ONU, el Consejo de Seguridad y la comunidad internacional no cumplan con su labor, están vulnerando la legislación internacional, porque están apoyando la ocupación marroquí.

¿Cuáles son los pasos que debería dar la ONU para reconducir el conflicto?

Debe reconocer definitivamente que estamos ante una nueva coyuntura, y que el pueblo saharaui ha demostrado durante los últimos 29 años que ha apostado por la paz, pero Marruecos se aprovecha de ello para seguir ocupando nuestro territorio, para desacreditar el rol de la misión de la ONU que tenía como objetivo organizar el referéndum –ya que se ha convertido en garante de esa ocupación– y entre tanto, para seguir saqueando nuestros recursos naturales y aprovecharlo para presionar a la comunidad internacional silenciando a cualquiera que haga frente a sus políticas.

La ONU debe comprender que la situación ha dado un vuelco, que se ha desatado una guerra, que el pueblo saharaui está dispuesto a seguir luchando hasta conseguir que se imponga su voluntad. Y eso, por supuesto, ha aumentado la tensión entre los dos principales estados de la región, y es obligación de la ONU intervenir para frenar eso. Es por eso que deben formular una nueva propuesta. Y es que estamos hablando de legislación internacional y derechos humanos fundamentales. Ahora, si su objetivo es obligar a la parte más débil, es decir, a nosotros, a aceptar algo que vulnera el derecho internacional, no les va a servir de nada.

Pero durante todo este tiempo ha existido una hoja de ruta que no se ha cumplido. ¿Qué cambio debería asumir la siguiente propuesta para que fuera aceptada por el Frente Polisario?

La ONU debe aclarar si estamos o no hablando de descolonización y derecho internacional. Si su intención es presentar todo esto como un conflicto interno y hacer creer que el Polisario pretende arrebatar a Marruecos parte de su territorio, están muy equivocados. No debemos olvidar que 84 países han reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y que forma parte de la Unión Africana. Estamos hablando de una agresión de un estado contra otro, de un proceso de descolonización inconcluso, y para que eso acabe, es necesario que el pueblo pueda decidir con libertad. Si la ONU considera que esa no es la manera de entender el conflicto, que lo diga bien claro.

España también forma parte de ese conflicto. ¿Qué opinas sobre las políticas llevadas a cabo por Madrid durante los últimos años?

España es parte del conflicto, y debe ser parte de la solución. Pero, por desgracia, no está haciendo nada para buscar una solución. Se esconde bajo la protección de la ONU y apoya sus iniciativas, pero, por su responsabilidad política y jurídica y porque ha abandonado al pueblo saharaui en su sufrimiento, debería asumir un papel más proactivo. 

Fuente: Periódico vasco Berria

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